Nos conocimos cuando yo tenía 7 años y él 12 porque nuestros abuelos eran vecinos.
Nos volvimos a encontrar de casualidad una tarde en la escuela, ya con 14 y 19 años.
Con los meses nos pusimos de novio y estuvimos juntos dos años y medio hasta que se mudó a otra ciudad para ser policía.
Teníamos todo planeado: se recibía, volvía a buscarme, nos casábamos y tendríamos  hijos 3 hijos.
Pero quedó sólo en eso, un plan.
Mi familia no quería ningún tipo de relación con los policías. Primero trataron de «hacerme entrar en razón» pero no lo lograron porque yo estaba firme junto a mi amor.
Entonces, en unos de los viajes en los que él venía a visitarme, llegó tarde. Yo no estaba en casa y lo recibió mi padre con su esposa y le dijeron que yo lo había engañado, que en su ausencia estaba saliendo con otro.
Herido en su orgullo nunca me creyó. Se fue y no lo vi mas. Esperé, le escribí, y fui a buscarlo sin resultados.
Pasaron 4 años y nos volvimos a ver. Pero yo ya tenía un hijo.
Casi 15 años después nos volvimos a hablar. Sigue creyendo que le fui infiel. Igual me dijo que fui el amor de su vida, aunque ahora tenía dos hijos que eran lo más importante.
Quiso verme pero yo me negué. Me dijo que si de casualidad volvemos a cruzarnos será la señal que espera.
Mientras tanto cada uno está con su familia. Y yo esperando que ocurra el milagro.
Eugenia
Hasta cuándo tiene sentido esperar, y cual es el momento de soltar para poder seguir caminando?
—-
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La ilustración es de @whiterabbitarte