QUIERO TENER A MI BEBÉ Y ÉL NO
Año y medio de chat. Nos separan 400 km. No nos conocíamos. Lo que comenzó por un intercambio laboral, terminó siendo mi compañía virtual de todos los días.

Sentíamos que nos queríamos sin habernos visto nunca. Nos sentíamos como si fuésemos una pareja. Hubo varias idas y vueltas en el chat, hasta que se decidió a venir a verme.

Compartimos un fin de semana y la conexión fue instantánea. No podíamos despegarnos ni parar de hablar. El sexo también fue alucinante.

Quedé embarazada ese mismo fin de semana. Creo que era un profundo deseo inconsciente de ambos porque conocíamos los riesgos.

Él con 50 años e hijos adultos; yo con 33 y un hijo de 11. Creí que no era el momento ni iba a poder con otro hijo. Implícitamente el acuerdo con él era no seguir con el embarazo, pero algo cambió en mí.

Me encariñé con la idea de continuar mas allá de los obstáculos económicos, la distancia, lo reciente de la «relación» y el qué dirán.

Él creyó que por mi militancia pro aborto y porque mi situación no era la mejor, sería un «trámite». Pero mi deseo es tenerlo, y también tengo derecho a decidir.

Seguimos viéndonos, a él parecía costarle la situación así que respeté sus tiempos. Le dije que lo bancaba porque comprendía su shock, su edad, sus miedos.

Comencé siendo dura con él, pero lo terminé comprendiendo.

Estábamos bien, dentro de lo que se podía estar. El insistió varias veces con que fuera a vivir a su ciudad. Yo le planteé sostener esto a la distancia porque tengo mi trabajo y mi vida acá.

Él no tiene casa propia, vive en conflicto con la madre de sus hijos, no ha blanqueado nuestra situación con su familia, así que prefiero la seguridad de mi territorio.

A los 3 meses de embarazo, mientras estaba angustiada por un embarazo de riesgo y porque tengo una hija que atender, me llamó reprochándome mi decisión.

Una semana antes habíamos pasado un fin de semana hermoso juntos, y de la nada salió con una catarsis aparentemente influenciado por alguien.

En fin, con la excusa del embarazo de riesgo me expresaba que no quería ser padre. Le pedí que desapareciera de mi vida, pero se negó. Me quería a mi, no al bebé.

Le expliqué que ahora soy esto, y no me iba a convencer de abortar. Y que su planteo mas que unirme a él, me llevaba a odiarlo.

Debut y despedida. Lloré mucho, reflexioné lo que pude, lo trabajé en terapia, pero aun así es difícil.

Nuestro contacto se limita a informarle la evolución sel embarazo y enviarle fotos de las ecografías.

Por suerte mi bebé está bien. Él y su inmadurez crónica intentan enviar señales de acercamiento pero sin las correspondientes disculpas concretas.

Yo estoy muy dolida, enojada, angustiada, y pasé de tener una atracción irresistible a sentir un rechazo muy fuerte. De la comprensión a la intolerancia.

No lo quiero cerca mío, me siento en riesgo. No lo quiero cerca de mi cuerpo ni de mi vientre. No quiero escucharlo, no tolero una opinión de su parte.

Me limito a hablar lo justo y necesario. Lo quiero y lo extraño en su «lado bueno», pero aborrezco ese ser que me llamó con tanta ira.

No nos volvimos a ver y supongo que cuando nazca el bebé tendré que afrontar la situación. Me cuesta de solo pensarlo. No sé como serán las vueltas de la vida, quizás modifique su posición, quizás no.

Mis sentimientos son ambivalentes, pero me gana el rechazo. Solo me nace abrazar mi panza. Lo único que me tranquilizaría de su parte sería un arrepentimiento sincero, un pedido de disculpas y un cambio real de actitud.

O que se aleje y me deje en paz. No espero demasiado, no tengo expectativas. Obviamente no quiero dejar a mi hijo sin padre, pero lidiar con ese discurso tan traumático no es fácil.

Cata
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Cata tiene derecho a sentirse abandonada y violentada por algo que no quiere hacer?

Es razonable que él se sienta frustrado y enojado por un embarazo que no planeó ni eligió, durante el primer fin de semana en que se vio cara a cara con ella?

Más allá de las consideraciones sobre el aborto que no pretendo que se discutan acá, creo que todos tienen parte de razón.

Y que la vida puede cambiar en un instante.
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La ilustración es de @whiterabbitarte