aislamiento, amor, Analfabetismo emocional, intimidad

Abrir las piernas

La madre de Ezequiel clasificaba a las mujeres en dos grupos; las que trabajaban y las que abrían las piernas.

Ella, obviamente, pertenecía al primer grupo. Un grupo de una sola persona, porque el resto de mujeres que trabajaban no le llegaban ni a los talones. No eran lo mismo.

Así había crecido Ezequiel, con un particular desprecio por las amas de casa y las mujeres que solo hacían de esposas y madres.

Continuar leyendo